Los sistemas de producción agrícola tractorizados utilizados en zonas de suelos arcillosos de la Región Oriental representan aproximadamente el 85 % de la agricultura mecanizada del país (INCADE, 1993). En general, en la agricultura mecanizada predomina la soja como cultivo principal y ocupa más del 90% del área de producción agrícola en el periodo de primavera-verano. En el otoño-invierno, la avena negra, el trigo y el maíz de siembra tardía (enero-febrero) son los principales cultivos, ocupando áreas de siembra que varían de acuerdo a la región. Aproximadamente un 20% del área permanece sin cultivo durante el otoño/invierno.
La secuencia de cultivo utilizado convencionalmente por la mayoría de los productores tractorizados del Paraguay es el de Trigo/soja. Esta secuencia muy utilizada año tras año es considerada como doble monocultivo. Otra rotación de cultivos muy común en las grandes fincas tractorizadas es la secuencia de 5 cultivos comerciales en dos años (trigo/soja /maíz tardío - girasol/soja), el cual es considerada poco ecológico porque tiene como objetivo básicamente conseguir el máximo lucro económico ejerciendo mucha presión sobre el suelo.
Un buen plan de rotación de cultivos para los sistemas agrícolas tractorizados debe optimizar siempre la cobertura del suelo (plantas en crecimiento), incluyendo especies que lo cubran rápidamente y a la vez estableciendo secuencias que ocupen el terreno el mayor tiempo posible con cultivos. La rotación debe mejorar también la cobertura muerta del suelo (rastrojos) a través de especies y variedades que produzcan grandes cantidades de biomasa de lenta descomposición.
Considerando las secuencias de cultivos utilizados por la mayoría de los productores tractorizados, donde predomina la soja en el verano (alrededor del 90%) es muy difícil planificar y diseñar rotaciones equilibradas de cultivos. Con la inclusión de un porcentaje mayor del maíz en zafra normal (30 a 50 % del área) es posible implementar rotaciones bienales o trienales con excelentes resultados desde el punto de vista económico y ecológico. Algunas propuestas de rotaciones de cultivos que incluyen al maíz y abonos verdes, se consignan en los cuadros 7 y 8.
El uso de abonos de corto periodo (girasol y crotalaria juncea) después del maíz y antes de trigo permitió ahorrar el costo de control de malezas. En el doble monocultivo trigo/soja, el suelo permaneció 62 días en descanso sin cultivos, entre la cosecha de soja y la siembra de trigo. Se necesitaron realizar 5 aplicaciones de herbicidas para mantener la secuencia libre de malezas, una antes del cultivo de trigo, una antes de la siembra de soja y tres durante su desarrollo. El costo total de las cinco aplicaciones sumó 105 USS.
La viabilidad económica de las rotaciones de cultivos propuestos es alta, pues los ingresos netos son superiores al doble monocultivo trigo/soja. La rotación (lupino/maíz-crotalaria/avena negra/soja-trigo/soja) alcanzó el mayor ingreso neto (451,92 USS/ha/periodo), siendo 72% superior al doble monocultivo. El monocultivo presentó un ingreso neto de solamente 262,60 USS/ha/periodo, a pesar de tener los menores valores de costos variables, fijos y totales con relación a las otras rotaciones
El resumen de los costos con insumos de las rotaciones estudiadas revelaron que los sistemas con mayores costos con insumos fueron el doble monocultivo (trigo/soja) y la rotación 3 (con 5 cultivos comerciales en dos años: trigo/soja/maíz tardío-girasol/soja). El doble monocultivo fue el que presentó los mayores gastos de herbicidas, tanto en el cultivo de soja como en el de trigo, así como también presentó los mayores costos en funguicidas utilizados en el tratamiento de semillas y en las pulverizaciones foliares en el trigo. La rotación 3 fue el sistema que utilizó más fertilizantes (principalmente los nitrogenados empleados en los cultivos de maíz, trigo y girasol) y fue el tercero en gastos con herbicidas. Las rotaciones que incluyeron abonos verdes de otoño/invierno y de primavera/verano (de corto periodo) fueron las que tuvieron los menores costos con herbicidas. Los abonos verdes redujeron el número de aplicaciones y las dosis necesarias de herbicidas, y posibilitaron el control manual de las malezas
Analizando la suma anual de ingredientes activos (kg i.a/ha/año) de insecticidas, herbicidas y funguicidas aplicados en los distintos sistemas de producción nos muestra que el doble monocultivo (trigo/soja) es el que potencialmente provocaría mayores desequilibrios ambientales y que la rotación 2 (rotación de cultivos de 3 años: lupino/maíz/crotalaria-avena negra/soja-trigo/soja) es la que causa menor impacto ambiental debido al uso de agroquímicos.
CONCLUSIÓN
La lógica del modelo intensivo de producción convencional es elevar la productividad dando respuestas económicas a los productores y conservando el suelo con la siembra directa, rotación de cultivos y abonos verdes entre otras cosas. Esta lógica si no es realizado adecuadamente nos lleva a un consumismo de productos químicos (fertilizantes y herbicidas) y consecuentemente pueden provocar daños al medio ambiente (contaminación de aguas superficiales y subterráneas). El manejo de los agroecosistemas, además de trazar objetivos productivos y económicos debe incluir necesariamente el concepto de sustentabilidad a largo plazo, para el cual se hace necesario identificar sistemas que consigan integrar y contribuir para una mayor biodiversidad, diversificación en la producción, equilibrado uso / reciclaje / aprovechamiento de nutrientes, y mantenimiento y / o recuperación de las características del suelo (químicas, físicas y biológicas). De esta forma, el uso de los abonos verdes y su integración con otras prácticas, ordenadamente sistematizadas, permiten avances no apenas en la agricultura como un todo, como también en la mejora de las condiciones de los productores rurales.
6. REFERENCIAS BIBLOGRÁFICAS
• Abonos verdes y rotación de cultivos en siembra directa. pequeñas propiedades. MAG/GTZ, 2001, 84 p.
• Abonos verdes y rotación de cultivos en siembra directa. Sistemas de producción tractorizados. MAG/GTZ, 2001, 92 p.
• Importancia de la siembra directa para alcanzar la sustentabilidad agrícola. MAG/GTZ, 2000, 40 p.
